¿Te ha pasado que a veces has deseado algo tanto que ya que lo tienes no sabe qué hacer con eso? ¿Eres adicto al dolor?

Desperté reflexiva sobre la adicción al dolor y de cómo las personas no sabemos recibir lo bueno de la vida porque nos volvemos adictos a la tristeza, enojo y a todo eso que a nivel cerebral nos da ese driver para sentirnos vivos e incluso emotivo.

¿Recuerdas cómo nos sentíamos después del terremoto que vivimos? Nos unía la compasión, la generosidad y un amor desbordado al prójimo que no hubieran sido detonados sin ese evento.

Ocurre que cuando algo proviene desde la facilidad y el gozo se vuelve aburrido, por eso no podemos contener lo bonito, porque el estar en paz puede resultar sin chiste y nos saboteamos buscando un terremoto para volver al estado emocional anterior.

Evidentemente se necesita un proceso fuerte de autoconocimiento para detectar estos patrones, para disfrutar de lo que hay aquí y ahora, para dejar de caer compulsivamente en la repetición de esos mecanismos y anclarnos a la felicidad que tiene que ver con un estado de consciencia en el que vamos aún a gatas.

Cuando sientas que alguien te da una moneda reactiva así, piensa que no es personal, que no es tu problema, no es que no merezcas algo bonito, observa sólo qué parte tuya te conecta ahí y sánala, repítele a tu esencia “gracias, lo siento, por favor perdóname, te amo” y mueve tu energía.

Si no la mueves, tu adicción secreta te mantendrá ahí y estamos aquí para experimentar un estado de contento que nos ponga a vibrar alto y nos lleve a un mejor lugar consciencial.

Nos sale más barato estar sanos que enfermos, es menor la inversión de energía que demanda el estar bien que el estar mal, se siente más rico y es más productivo.

Démosle al dolor un lugar sagrado porque sin duda lo tiene y nos regala expansión como buena medicina (quizás de las más poderosas), pero no hagamos de él un rehén para conectar con nuestra vitalidad, hay mil maneras de conectar con la bondad nuestra sin dolor, culpa y miedo.

Te invito a comerte la vida a puños y a que tu única adicción sea la gratitud y la búsqueda de la plenitud.

Por: Rosario Cardoso

Soy Rosario Cardoso,  te invito mediante la práctica de yoga corporativo, el desarrollo humano y el mindfulness organizacional, a reconectar contigo y con tu cuerpo, a conocerte y ser tu mejor versión. 

Rosario_cardoso

Autor: OCCMundial

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