Motivación para formar equipos exitosos #EnfoqueHH

Como platicábamos en nuestras dos aportaciones especiales para reclutadores y especialistas en el área de Recursos Humanos, las 4 tareas principales son: reclutamiento, capacitación, motivación y seguimiento.

En este artículo platicaremos brevemente respecto a la motivación, pero primero aclaremos qué es.

Pues bien, normalmente la gente cree que son un montón de porras: “¡viva!”, “¡yupi!”, “¡tú puedes!”. Sin embargo, como ya te lo he compartido, es bien sabido que “las ganas no alcanzan”. Y si las ganas no son suficientes para lograr aquello que nos estamos proponiendo, entonces ¿qué es motivación?

Te invito a hacer el siguiente ejercicio: parte la palabra motivación en dos: motivos y acción; es decir, ¿qué motivo tienes para realizar tal o cual acción?

Un excelente amigo compartió conmigo este ejemplo: si te propusiera trasladar un bulto con 20 kg de cemento a una distancia de 2 km, tú solo y sin ayuda, ¿cuánto tiempo crees que necesitarías para culminar esa tarea? Unos 50 minutos, 20 tal vez.

Ahora permíteme ser un poco agresivo: pensemos que tu hijo o sobrino pesa 20 kg, se está broncoaspirando y hay que llevarlo a 2 km de distancia, donde está el hospital que le salvará la vida. ¿Cuánto tiempo te tomaría trasladar a tu hijo, tú solo y sin ayuda, en esas circunstancias?

El tiempo cambia, ¿verdad? ¿Será que el kilo de niño es menos pesado que el kilo de cemento? Por supuesto que no; la diferencia es la motivación.

Capacitación para formar equipos exitosos #EnfoqueHH

Qué tan fácil o difícil se te haga el día cotidiano depende de qué tan claro tengas el porqué y para qué estás haciendo lo que estás haciendo. Y es que definitivamente se necesita emoción para actuar, pero encontrar el hilo conductor que aterrice tales emociones en resultados concretos es lo que va a favorecer la productividad de los colaboradores y las empresas

Lo importante como líder es entender lo que cada uno de los colaboradores tiene en su interior, sus intereses, metas y proyectos porque “ni Dios le habla a un hambriento si no es en términos de pan”.

¿Qué quiero decir con esto? Que, por más que les transmitamos “amor por la camiseta”, por más que establezcamos metas (ya sean de ventas, producción, administración, etc.), si no incorporamos los verdaderos intereses y necesidades de cada colaborador, será como ir sin rumbo o sin gasolina a nuestro destino.

Usemos dos sencillos tips para encontrar esta gasolina que le dé al motor el impulso de llegar al destino planteado:

  1. Ten y demuestra un verdadero interés por cada uno de ellos.
  2. Traduce cada meta establecida en algún elemento de su motivación.

Busquemos entender, satisfacer las necesidades y los motivos que tiene cada colaborador para actuar; desde los más básicos y “superficiales” como comida, ropa, hogar… hasta las más profundas y trascendentales como la autorrealización.

Entonces, y solo entonces, también nuestros colaboradores estarán conectados con la empresa, con sus líderes y se convertirán en equipos mucho más productivos y exitosos.

Piensa, reflexiona y actúa

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