Es importante saber que las malas referencias laborales no son un obstáculo para obtener el empleo de tus sueños. Muchas veces, el “historial negro” no depende directamente del profesionista sino de factores externos. Sin embargo, eso no lo saben los reclutadores y puede dañar tu imagen profesional.

Los argumentos más frecuentes para dar un informe negativo sobre un empleado son:

  • Resultados insuficientes
  • Incumplimiento con las normas de la organización
  • “Mala actitud” en el trabajo

Sean falsas o ciertas, es necesario valorar la gravedad de las “posibles” referencias que podrían dar en el anterior empleo. Si éstas no involucran tu futuro desempeño o cuestiones legales, ten la seguridad de que el reclutador sabrá anteponer tus logros en la entrevista de trabajo.

Durante un proceso de reclutamiento, el temor se centra en la solicitud del contacto directo con tu ex jefe. Una buena opción es también proporcionar los datos del departamento de Recursos Humanos. Eso incluye una explicación honesta sobre los factores que llevaron a tu salida de la organización.

Puede que la honestidad directa no sea tu mejor opción. A continuación te mencionamos otros tips que podrían ayudarte a lidiar con las malas referencias.

NO DES REFERENCIAS FALSAS

Es una sugerencia obvia para algo que ocurre con frecuencia. También se aplica a la información de contacto ambigua o incompleta (como dar el teléfono de la empresa sin la extensión correcta). Además, si se comprueba que los datos proporcionados son falsos, pueden despedirte de tu nuevo empleo de forma justificada.

De acuerdo al artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo, es causa de despido presentar referencias y certificados falsos. Esta medida justificada es válida sólo durante los primeros 30 días después de haber firmado el contrato.

SI NO SON RELEVANTES, OMÍTELAS

Si tus referencias previas provienen de tu labor como becario, abstente de integrarlas a tu CV. Esto viene con a otra recomendación: no infles tu historial con experiencia y habilidades falsas en trabajos verdaderos. Es decir, si realizaste el servicio social en una superempresa, no inventes puestos y tareas que no desempeñaste. Limítate a las generalidades y mejor enfócate en tus habilidades potenciales.

Para las personas con experiencia es diferente. Si tu último empleo sólo duró 3 meses, pero tienes tres excelentes trabajos previos, es razonable omitir la mención del reciente despido o renuncia. Recuerda que el objetivo de las “referencias” es demostrar tu capacidad para desempeñarte en un nuevo empleo. Incluirla sólo dañará tu postulación.

REALIZA UN MONITOREO DE REFERENCIAS

Si el contacto es muy (muy muy) necesario, ésta sería una opción. Podrías organizar un simulacro de reclutamiento y llamar a tus anteriores empleos. Así conocerás la información que se proporciona de ti. Con este tip podrás dar la información de contacto con mayor seguridad.

COMPRUEBA LOS DATOS IMPORTANTES

Esta es una mejor práctica para cualquiera en búsqueda de trabajo: contacta a Recursos Humanos de tu exempleo y comprueba que la información en sus registros coincida con la de tu CV.

Esto es con el fin de cerciorarse que los datos que consultan los reclutadores sean los mismo en tus cartas de referencia, cartas de promoción y constancias laborales. Son tres los datos que te deben importar: periodo en el que trabajaste, cargos y último sueldo.

¡Compártenos tus recomendaciones para enfrentarte a las malas referencias!

Autor: Irving Martínez

Redactor en horas de trabajo, crítico de tiempo completo. Me gusta la ficción porque abre puertas en la vida cotidiana.

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