Posterior a la elección de Donald Trump como presidente, la Cultura China del Trabajo volvió a ser un tema de importancia en el mundo laboral. El debate es sobre la productividad alcanzada por este tipo de “organizaciones” contra los riesgos humanos.

Según The Guardian, en China se reportan cada año cerca de 600.000 muertes por exceso de trabajo. El motivo son las altas expectativas de desempeño en el mercado de los empleadores.

Foto: Maxime Guilbot (Flickr)

A diferencia de occidente, los problemas de salud (insomnio, fatiga, falta de energía y obesidad) se presentan homogéneamente en todos los sectores económicos, con una alta tendencia entre los más jóvenes.

Pese a lo que reportan los medios internacionales, la Cultura China del Trabajo no se fundamenta en la productividad ni en la eficiencia (como se piensa en el extranjero). La autoridad y las relaciones personales (Guānxi)  son los pilares “organizacionales” y no el profesionalismo ni la urgencia occidental de resultados.

Desde el siglo pasado, empresas foráneas han adoptado variaciones de la Cultura China, con el objetivo de eficientizar la producción. Sin embargo, omiten los principales fundamentos. No se trata de largas jornadas con menos paga sino de algo enraizado en su cultura.

A continuación te compartimos algunas nociones que conforman la perspectiva china:  

Adaptar metas y discursos

A los empresarios locales no les gusta entender el mercado en términos de “fabricación a bajo costo con beneficios” (o al menos de forma explícita). Debido a la desconfianza hacia el neoliberalismo, los chinos solicitan metas a largo plazo (para evitar convertirse en fuentes de dinero fácil).

Una adopción de la Cultura China lleva a la postergación de resultados, cambio de discursos e imágenes corporativas alternativas. Esto implica un alejamiento de Occidente.

Organizaciones optan por la subestimación del calendario gregoriano o la omisión de convencionalismos semióticos (por ejemplo, en Asia, el blanco está relacionado con la “muerte” y no con la “pureza” o “neutralidad”).

Foto: Vincent Wong (Flickr)

“Salvar la cara”

En China se tiene un concepto abstracto del “rostro”. Ellos emplean el término miànzi (面子), que sólo considera la imagen colectiva sobre sí mismo y omite el autorreconocimiento. Es decir, el “yo” sólo es reconocible a partir de la otredad.

Para los chinos, la expresión “salvar la cara” es primordial para el trabajo en equipo. El rostro es un “símbolo” de la autoridad; por lo tanto, al ser una sociedad altamente jerárquica, la humillación pública es algo inaceptable. Jamás se evidencian los errores en público.

Los integrantes de un equipo se “salvan la cara mutuamente”, porque la armonía es lo más importante en esta cultura. En Latinoamérica sería algo parecido a los términos “discreción” y “prudencia”. La solución de problemas es a largo plazo, sin inmediatez.

Foto: Gauthier DELECROIX (Flickr)

Las reglas cambian

En China las reglas del juego jamás son estáticas; las normas son establecidas por las relaciones personales y no por un estatuto. El constante cambio de cláusulas lleva a los equipos a establecer vínculos más cercanos, donde la cortesía es la mejor estrategia. Este es uno de los obstáculos para la tropicalización.

El término guānxi (关系) es muy similar al networking, pero con la variante de que las interacciones son cara a cara y la confianza es a largo plazo.

Foto: Matthias Ripp (Flickr: mripp)

Comunicación interna hermética (muy hermética)

Se tiene el prejuicio de que los chinos carecen de transparencia corporativa; en realidad, el hermetismo interno es una cuestión nacional. Históricamente, los aristócratas creían que hacer públicos los problemas era invitar a la desgracia.

La clave en estas empresas es no hacer demasiadas preguntas. No insistas en saber información. En la Cultura China, decir “sí” no es asentir; es una cortesía parecida al “mensaje recibido”.

Como la mafia italiana… “la familia es primero”

El confucionismo es la raíz de todo trabajo y, por ende, la armonía grupal es medular para entenderlo. Previo al capitalismo, los negocios en China eran una cuestión familiar o entre clanes. Por lo tanto, un buen empleado es también un buen miembro de la familia.

Eso implica empresas verticales, con fuerte presencia femenina y un ambiente festivo hacia los nuevos integrantes. ¿Has escuchado del KTM (Karaoke Tay Vịn)? Bueno, pues asistir al karaoke y beber entre semana con los colegas es una obligación.

¿Alguna vez has ingresado a alguna empresa con Cultura del Trabajo China? ¿Alguno de sus valores se cumplen en tu trabajo? Coméntanos tu experiencia en la caja de comentarios o redes sociales.

Crédito de imagen de portada: Steve Jurvetson (Flickr: jurvetson)

Autor: Irving Martínez

Redactor en horas de trabajo, crítico de tiempo completo. Me gusta la ficción porque abre puertas en la vida cotidiana.

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