Si recordamos el concepto de marca personal, lo definimos como la estrategia para resaltar y aprovechar aquello que te identifica y que te diferencia; es decir, aquellas características particulares que representan lo que eres.

En la primera parte hablamos sobre el autoconocimiento, que es reconocer tus fortalezas y debilidades, así como la importancia de establecer tus objetivos.

En esta segunda parte hablaremos de cómo aprovechar tu imagen para conseguir que tu estrategia de branding personal sea exitosa.

Vestimenta

La primera impresión es la más importante, por lo que debes cuidar cada detalle de tu vestimenta, aun cuando el público al que te dirijas no sea tan serio o formal.

Debes visualizarte a ti mismo como un producto atractivo que se le presentará a tu audiencia y que debe verse lo suficientemente interesante como para “comprarte”.

Este artículo puede ser de gran ayuda:

 

Vístete para triunfar: 10 enemigos de una imagen profesional

En la vida laboral la imagen cuenta. Además de tus conocimientos y habilidades, tu apariencia también será evaluada en muchos escenarios: en una entrevista de trabajo, para obtener un ascenso o para asignarte…

Lenguaje corporal

La imagen personal no sólo involucra a la vestimenta. Lo que proyectas también tiene que ver con tu postura, la posición de tus manos y tus gestos o expresiones faciales, lo que se le conoce como comunicación no verbal o lenguaje corporal. Sin darte cuenta, tu cuerpo transmite mensajes que pueden ser tanto positivos, como negativos.

Tu postura y la posición de tus manos comunican el grado de interés y de atención que le brindas a una persona. Una postura contraída y las manos en los bolsillos o brazos cruzados se relacionan con el desinterés, desconfianza, negatividad o desacuerdo; una postura derecha, manos abiertas y contacto visual se relacionan con la confianza, seguridad, estabilidad e interés.

 

Personalidad

La regla fundamental para construir una estrategia de marca personal exitosa es ser tú mismo.  

Tu personalidad es lo que te hace único pero debes sacarle partido y eliminar esos hábitos negativos que no van con lo que quieres proyectar. Mejor, sácale provecho a esos elementos positivos que te caracterizan: tu carisma, sonrisa, optimismo, etc.

 

La actitud es fundamental para proyectar una buena imagen.
No te pierdas la tercera parte de esta guía la próxima semana.

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