Después de muchas entrevistas por fin lo logras: tienes un trabajo estable. El mundo laboral te dio una cálida bienvenida con un paquete de buenas prestaciones superiores a las de ley, horario de lunes a viernes, café gratis i-li-mi-ta-do y compañeros inteligentes, pero después de una semana de trabajo no soportas más la oficina.  ¡¿Qué?!

Muchos pensarán que estás loc@ al sentirte incómodo con tan grandiosas condiciones laborales… Pero no eres tú, es tu naturaleza. Y no está mal, hay que aceptar que no todos los seres humanos se sienten cómodos siendo godínez.

¿Crees que eres uno de esos humanos incapaces de adaptarse al godinato? ¡Checa estas 3 señales y descúbrelo!

 1. Te sientes como león enjaulado

Dos o tres horas están bien, pero ya después de la cuarta hora de permanencia en la silla sientes que las piernas no te responden y la ansiedad te ataca (entonces agradeces la cercanía de una maquinita expendedora llena de papitas y golosinas).

¡Y ni qué decir de las horas posteriores a la comida! Cuando no solo eres víctima del temible mal del puerco, sino que también ansías estar en cualquier lugar menos en la oficina. ¡Cómo te gustaría trabajar en una de esas empresas modernas con terrazas, sala de videojuegos, gimnasio... algo que te distraiga y te haga sentir en un ambiente más amigable con tu salud mental.

 2. El horario de 9 a 6 es tu peor enemigo

Aunque para muchos puede ser la gloria tener un horario definido, para ti el horario godín es lo peor de este mundo porque te impide aprovechar la vida misma. Tu día comienza a las 5 a. m. para prepararte y salir temprano de casa (si quieres evitar el tráfico), por lo que a la hora de dejar la oficina estás con 0% de energía.  "¿Hacer ejercicio? No tengo tiempo". "¿Salir en la tarde con mis amigos? Estoy muy cansado".

La vida se te va en mirar por la ventana (o imaginarlos, si no gozas de este privilegio arquitectónico) a las personas que pasean libres por la ciudad, sin un contrato de planta que los ate hasta las 6:00 p. m.

 3. Crees que podrías hacerlo todo desde tu casa

La cereza del pastel. En esta era moderna, cuando se sabe que el home office beneficia la productividad, no comprendes la necedad de tenerte ahí, ocupando espacio y consumiendo aire, cuando perfectamente podrías hacerlo todo de forma remota y no alteraría el resultado. Las juntas largas e improductivas podrían sustituirse por videollamadas y las citas con clientes podrían hacerse directamente en sus oficinas, pero no, prefieren tenerte encerrado en un espacio de 10 metros cuadrados junto con otras 15 personas.

 

¿Todo está perdido?

Evidentemente no. Lo primero que deberías intentar es amar tu trabajo con todo y esas condiciones tan incompatibles contigo. Siempre habrá algo bueno que rescatar: las oportunidades de crecimiento, los posibles aprendizajes, un jefe increíblemente bueno y comprensivo, los compañeros divertidos, la cercanía de tu casa…  ¡Mira el lado positivo!

¿Y si no lo logro?

Entonces, aprende de tus errores. Lo bueno será que, tal vez no sepas qué quieres, pero al menos tendrás una clarísima idea de lo que no quieres.

Teniendo esto en consideración, haz una lista de tus necesidades laborales y las características que debería tener tu trabajo ideal. Puedes responder las 8 preguntas para encontrar el trabajo de tus sueños.

¿Lo tienes? ¡Entonces pon manos a la obra! Tu trabajo de ensueño está ahí, en algún lugar en el mundo. Recuerda que siempre puedes utilizar OCCMundial para buscarlo 😉 Y si acaso no lo encuentras, ¡prepárate para crearlo! El emprendimiento también es una gran alternativa.

Autor: Cristina Pérez

Aprendiz en este mundo cambiante. Creyente del esfuerzo, la constancia y el poder de una historia inspiradora.

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