Quedarse sin dinero, trabajar de 15 a 20 horas al día y no tomar vacaciones en 7 años. Gajes del oficio para un emprendedor.

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Sobre la avenida Gustavo Baz en Tlalnepantla, Estado de México, se ubican las oficinas centrales de ¡Ay Güey!, una marca de ropa 100 por ciento mexicana, que llegó al mercado hace 7 años. En un país donde la industria de la moda la han acaparado grandes corporaciones extranjeras, triunfar era todo un reto para Miguel Ángel Rodríguez, director general y fundador.

Lo llamaron loco cuando entre amigos compartió su idea de vender la mexicanidad a través de la ropa, pero Miguel Ángel no cedió ante el escepticismo. Hoy es un microempresario exitoso, emplea a más de 100 personas y en 2013 su compañía facturó alrededor de 74 millones de pesos.

Mientras las oficinas de ¡Ay Güey! están llenas de color, motivos artesanales y frescura. Su espacio personal es sobrio. En colores blanco y negro un sencillo y moderno escritorio, una computadora personal y una elegante cafetera.

“A mí me pagan por quedarme el sábado y domingo en mi casa, porque me divierte mucho venir a hacer lo que hago en la oficina” dice con energía cuando le pregunto cuál es el precio que ha tenido que pagar para tener su propia empresa y hacerla perdurar.

Quedarse sin dinero, trabajar de 15 a 20 horas al día y no tomar vacaciones en 7 años no es ningún sacrificio para Miguel Ángel, su empresa ha superado la estadística: 8 de cada 10 pymes fracasan antes de cumplir 5 años.

“¿Qué sabes hacer?”: “Nada, yo estudié para político”

Ya era Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública cuando desilusionado de su profesión empezó en la industria de la moda ‘desde abajo’.

“Me alquilé de mensajero y me contrataron en una empresa de ropa que en los ochenta era la marca más famosa que ha existido: Furor (…) Me preguntaron ‘¿qué sabes hacer?’ y yo dije ‘nada, yo estudié para político’ y empecé de mensajero en el negocio de la ropa por ahí del 91”.

Recién egresado y con 24 años inició una afortunada carrera en Furor, empresa en la que aprendió valiosas lecciones para su futuro proyecto personal. “Pasaron 5 o 6 años y fui creciendo rápidamente. Llegó un momento en que el dueño me dijo ‘Oye, el puesto que sigue es el mío y no te lo voy a dar’ Yo estaba con mucha hambre de seguir haciendo cosas y me dijo ‘Tú deberías hacer tu propia marca’.”

Para Miguel Ángel no era el momento, y continuó su carrera en otra popular marca de ropa. Más tarde, tuvo que tomar decisiones importantes.

“En el 97 me siento a hacer esa reflexión en la que te preguntas ‘¿para qué me preparó la vida?’ y me dije ‘pues lo único que sé es vender ropa y lo único que me gusta es leer libros’ Ahí nació mi primer marca que fue To Be Fashion Action”. Tras 10 años de trabajo junto a dos socios extranjeros, la relación laboral acabó mal. “Yo terminé como divorciado: con tal de no volverlo a ver se quedó con la casa, el coche, los niños, las cuentas, todo. En el 2007 prácticamente me quedé sin nada”.

Un orgulloso mexicano

En 2007, Miguel Ángel Rodríguez creó ¡Ay Güey! convencido de que en México se podía hacer un producto de vestir de gran calidad, capaz de competir con las marcas extranjeras.

“Fui a Cancún y me di cuenta que todos los souvenirs que fabrican allá son productos ‘malechitos’ ‘baratitos’. Cuando pregunté por qué, me dijeron ‘muy simple, la gente no paga más. Le dije a mi diseñador ‘vamos a cambiar eso’ lo primero que tenemos que hacer es crear un souvenir premium que pueda hablar de México, esa es la propuesta.”

Miguel Ángel afirma que en México hay diseño para competir, las telas y la maquila necesarias. Sin embargo, la gente sigue prefiriendo lo extranjero a lo nacional, con la idea de que es mejor.

En ¡Ay Güey! los proveedores, la materia prima y los colaboradores, son mexicanos. En sus diseños se muestra el folclor de nuestro país; los motivos prehispánicos, los juguetes tradicionales y la picardía popular.

“En formar esa cadena de valor agregado dándole trabajo a los mexicanos y reconociéndolos, es donde yo diría que está el espíritu  y la fuerza de la marca. Lisa y llanamente; utilizar toda la mano de obra mexicana, el talento mexicano”.

Necedad, locura y creatividad

Tres personajes han inspirado a Miguel Ángel a lo largo de su carrera. El primero es Juan Canedo, en vida fundador de Furor. “Fue quien me enseñó el negocio de la ropa ¿por qué vendo ropa hoy? porque conocí a Juan Canedo, mi mentor”.

“El segundo es Steve Jobs, más allá de su capacidad de innovación, por su capacidad de liderazgo. En ocasiones cuando queremos hacer algo parecemos necios, estúpidos, aferrados. Todo mundo te dice ‘no lo hagas’ y tú pareces un loco que dice ‘sí va a funcionar’.”

El tercero es Walt Disney, en cuya filosofía de la ‘experiencia de marca’ se inspiró para crear una experiencia propia en las tiendas de ¡Ay Güey!

La receta del éxito

“Aquí no hay Llanero Solitario. Necesitas tener un equipo de gente comprometida, que crea en tu proyecto. Decía Simon Sinek, la gente no compra lo que vendes, compra en lo que crees.”

Miguel Ángel está convencido que parte de su éxito se lo debe a otros. Él siempre agradece a los demás: la persona que le enseña, el proveedor que le da crédito o el empleado que se queda a su lado. “Ser agradecido y seguir cuidando y protegiendo todas estas relaciones que vas construyendo mientras haces una empresa, es lo que más la fortalece”.

Otro factor clave es lo que Miguel Ángel llama ‘honrar tu palabra’ que involucra desde cumplir con los proveedores y pagar impuestos, hasta ser puntual en tus citas. “Yo creo que lo más importante es cumplir tus compromisos con el gobierno, te caiga mal o bien hay que pagar impuestos. Hay que pagarle a tiempo a tus proveedores, si les dijiste en 30 días, son 30 días, no 45, no 60”.

Y mientras mucha gente aspira a dejar su trabajo y emprender un negocio, Miguel Ángel advierte “ni todos nacimos pa’ empresarios, ni todos nacimos pa’ empleados. Nada más asegúrate de que te sientas contento haciendo lo que haces”.

“Me falta mucho para decir lo logré”

Este año ¡Ay Güey! tiene 26 tiendas y la meta de vender 86 millones de pesos. También proyectos para seguir su expansión en el extranjero e introducir a sus tiendas una experiencia más interactiva a través de dispositivos móviles.

Cuando le pregunto en qué momento se sentirá satisfecho contesta “me falta mucho para decir lo logré ¿cómo puedes medir la satisfacción? Yo creo que vale la pena declarar que estás completo con lo que se ha hecho, pero siempre va a seguir faltando algo.”

En su caso, se visualiza entrando a un centro comercial de Los Ángeles, Madrid o Berlín y encontrar una tienda mexicana de una marca mexicana. “Cuando ves cuánto vende Amancio Ortega con el grupo Inditex y sabes que es el hombre más rico de Europa, sabes que hay mucho por hacer” dice con una sonrisa.

Autor: OCCMundial

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