En muchos casos, ir al gym no depende de la determinación de las personas sino del tiempo disponible. La vida laboral y el sueño sólo dejan dos momentos libres: antes y después del trabajo. Madrugar o agotar la última carga del día se convierte en una decisión que depende de la rutina diaria de las personas.

Sin embargo, la razón por la que prefieres un horario u otro se debe a tu reloj interno. De acuerdo a Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young (ganadores del Premio Nobel de Medicina en 2017), en nuestras células tenemos un “reloj” sincronizado con las 24 horas del día y este determina los picos de rendimiento, tiempos de descanso, actividad física y la alimentación.

La existencia del reloj interno explica porqué algunos fenómenos biológicos (como el sueño) ocurren a la misma hora del día. Una vez que tienes claro si eres una persona matutina o vespertina, puedes adecuar la “hora del gym” a tu guión diario.

Según entrenadores entrevistados por Levo, no existen investigaciones contundentes que demuestren mayores beneficios en un horario determinado. No obstante, la agenda de cada individuo definirá el mejor momento del día para ejercitarse. A continuación, algunas razones para elegir entre la salida o caída del sol:

POR LA MAÑANA

  • Quemar grasa será más fácil. La actividad física convierte en energía primero a los carbohidratos y después a las grasas (con procesos químicos más complejos). Por la mañana, los bajos niveles de azúcares en el cuerpo, ayudarán a quemar grasas a un ritmo más alto.
  • Mayores beneficios mentales. Si tienes un trabajo desgastante, el ejercicio matutino te dará un mayor rendimiento durante el día. Además, un entrenamiento requiere de un gasto de energía (física y mental) que no tendrás al final de la jornada laboral.
  • Necesitarás un calentamiento más intenso para ejercicios de resistencia. Hay mayor posibilidad de sufrir lesiones, porque al dormir los discos de la espalda se hinchan y la temperatura corporal desciende. Los ejercicios de flexión de columna podrían causarte problemas en la columna vertebral.

POR LA TARDE

  • El cuerpo se adecua mejor al entrenamiento duro. Después de la comida tienes la oportunidad de quemar más calorías (por el número de repeticiones posibles). Esto te permitirá hacer ejercicios más arduos y con mejores resultados.
  • Tienes más tiempo para el restablecimiento de energía.
  • Es probable que dispares tus niveles de cortisol, hormona que determina los niveles de estrés y aumento del ritmo cardíaco. Esto puede afectar el ciclo del sueño. Especialistas aconsejan realizar actividad física (mínimo) dos horas antes de dormir.

La American Heart Association recomienda 150 minutos por semana de ejercicio moderado o 75 minutos de entrenamiento de fuerzsa (lo que podría traducirse a rutinas de 30 minutos por 5 días). Si la persona no puede llegar a la meta de 150 minutos, la organización sugiere que se practiquen sesiones más cortas. El objetivo es abandonar la vida sedentaria.

¿Qué tipo de persona eres? ¿matutina o vespertina?

Autor: Irving Martínez

Redactor en horas de trabajo, crítico de tiempo completo. Me gusta la ficción porque abre puertas en la vida cotidiana.

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