El nesting es un concepto asociado a los millennials, pero en México, quedarse en casa involucra una serie de factores que van más allá del ocio. Según encuestas realizadas por OCCMundial en años anteriores, entre el 60% y 70% de los profesionistas no toman vacaciones de verano.

La situación económica, inseguridad o simplemente ahorrar lleva a algunos sectores de la población (con capital moderado) a programar sus actividades en casa, como un itinerario de viaje. La individualización de  esta práctica conlleva al consumo de productos para crear la sensación de bienestar sin salir de casa.

Aunque el nesting es llanamente quedarse en casa, está muy relacionado con la idea aspiracional de la clase media de no hacer nada en casa. Por tal razón, viene acompañado de una optimización del hogar, ya sea con un rediseño, compra de entretenimiento (TV de paga o videojuegos) y comida. Un momento para disfrutar todos los productos financiados con tu salario  y prescindiendo de la vida social.

Este simulacro de ociosidad placentera es una factura fisiológica por el estrés “entre semana”. Un antecedente del nesting es el ochentero cocooning: aislamiento del individuo para evitar los peligros del exterior (contaminación visual y auditiva, violencia,consumismo, etc.). y el contacto con otros individuos (multitudes).

Aunque el cocooning es necesario para descansar, está relacionado a la soltería y la falta de vida social. Por tal motivo, el neologismo nesting lo ha convertido en una práctica cool, alternativa a los viajes y salidas con amigos.

El sedentarismo, una necesidad en el mundo laboral

De acuerdo con Natalia Pedrajas, en una entrevista para Tec Review, las actividades cotidianas nos han llevado a una inevitable “inactividad física” y “ocio pasivo”. El confort que brindan las nuevas tecnologías permite la satisfacción de necesidades sin salir de casa o romper la rutina. Actividades como ir de compras, asistir al banco o pagar los impuestos constituían un desplazamiento físico que ahora es realizado mediante apps (y es una oportunidad para descansar).

El estrés laboral lleva a las personas activas a padecer periodos de hibernación, durante los meses vacacionales y fines de semana. No tomar un break de las rutinas podría desencadenar enfermedades como el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). En estos casos, el nesting puede ser más benéfico que programar un viaje.

¿Por qué debes salir de casa? ¡AHORA!

En primer lugar, porque vives en un país con una gran oferta turística (maravilloso para presumir en tus fotos en Instagram, saborear gastronomía diferente o practicar deportes). En segundo, porque viajar rompe con la cotidianeidad laboral. De acuerdo con la OMS, el estrés ocasiona entre el 6% y el 4% de pérdidas en el PIB nacional (derivado del ausentismo y la baja productividad). Un viaje es un “proyecto” a corto plazo que te hará olvidar los estresantes deberes laborales.

Si bien, lo ideal es que las vacaciones sean por periodos prolongados para tener un efecto positivo, los días de las vacaciones por ley son insuficientes para tener un descanso óptimo. Una solución son las microvacaciones: tomar los días previos o posteriores al fin demana (a manera de puente). Los especialistas afirman que tomar 3 microvacaciones al año son suficientes para recuperarse de los estragos del trabajo.

¿Las próximas vacaciones saldrás o te quedarás en casa?

¿Cuántos días de vacaciones tienen en otros países?

Autor: OCCMundial

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