Mentalidad ganadora vs. mentalidad perdedora, ¿cuál tienes?

mentalidad ganadora

¿Te has llamado tonto, fracasado, incapaz de hacer algo?, ¿dejas todo al último o para después?, ¿envidias a tus amigos cuando les sucede algo bueno?, ¿te das por vencido a la primera derrota?… Si respondiste que sí a la mayoría de las preguntas, lamento decirte que estás teniendo una mentalidad perdedora.

Muchas personas piensan que la suerte es la clave de todo; sin embargo, no todo depende de ello.

De nada serviría que estés en el lugar y momento exacto para que algo bueno suceda si en tu mente solo existen limitaciones y falta de seguridad.

¿Qué es la mentalidad?

Se refiere a la manera de pensar o reaccionar de una persona frente a situaciones cotidianas o inesperadas y se puede conformar de creencias y costumbres que vamos tomando a lo largo de nuestra vida.

Todo esto determina nuestras acciones, ya que gracias a esto nos formamos un juicio sobre lo que está sucediendo a nuestro alrededor.

Hay muchos tipos de mentalidad; pero las que nos definen son la “ganadora” o la “perdedora”, pues con estas clasificaciones vamos acercándonos o alejándonos de nuestras metas.

Depende de cada uno tener la mentalidad que deseamos.

A pesar de la carga genética y cultural, tenemos la capacidad de desarrollarla, modificarla y encaminarla hacia donde queramos.

Mentalidad ganadora

Para la mentalidad ganadora no existen los límites: nunca tiene excusas para no llegar a sus resultados, siempre está buscando miles de caminos y posibilidades para lograr sus objetivos.

La persistencia es su mejor cualidad. Puede caer muchas veces pero siempre se levanta sin perder de vista su objetivo.

Cuando se equivoca o fracasa lo toma como una lección que la acerca más hacia su meta, pues en lugar de detenerse simplemente prueba con otros caminos.

Tiene facilidad para la resolución de conflictos.

Si comete algún error siempre se hace responsable ante el problema, ya que trata de ver la situación desde una perspectiva más lejana.

La mentalidad ganadora tiene visión, realiza planes medibles y piensa a largo plazo.

Busca siempre continuar preparándose para mejorar en todos los aspectos de su vida. Para ella es más fácil estar en sintonía con la suerte.

Gracias a sus conocimientos y a su convicción por saber lo que quiere, puede aprovechar cuando se presenta una mínima oportunidad.

Esta mentalidad es muy dinámica y proactiva, no le cuesta trabajo crear e innovar, construye caminos nuevos, es amante de lo desconocido y le gusta tomar riesgos.

Atrae la abundancia ya que piensa en el bien común sin dejar de lado sus propios intereses; sabe trabajar en equipo, es cooperativa y empática.

Tiene claro que para sumar no necesita restar.

Mentalidad

Una mentalidad ganadora ayuda a forjar un carácter fuerte, pues su manera de reaccionar al dolor es más racional. Se toma su tiempo y espacio para sentir y reflexionar. Posteriormente, actúa.

Suele ser más fría para tomar decisiones. Su frase favorita es : “Si no estamos fracasando no estamos intentando lo suficiente”.


Mentalidad perdedora

Esta mentalidad vive de excusas, siempre encuentra la manera de justificarse por sus errores, culpando a las circunstancias o incluso a otras personas.

Sin embargo, en el fondo sabe que únicamente es su responsabilidad y se castiga por ello.

Da mucho peso a las carencias que ha tenido a lo largo de su vida, utilizándolas como causantes de sus derrotas o de su imposibilidad para avanzar.

Se repite constantemente que es inútil, que no tiene las capacidades necesarias para crecer, que está salada, que no tiene talento, etc.

Sabe lo que no la deja avanzar y en lugar de modificarlo lo reafirma, autodenominándose como perdedora.

La mentalidad perdedora vive al día, no le importa tener objetivos a largo plazo.

Por lo tanto casi siempre se encuentra estancada sin saber hacia dónde ir o con la incertidumbre de si va por el camino correcto o no.

Le gustan los resultados fáciles e inmediatos, no conoce el trabajo constante y se da por vencida muy rápido.

Es experta en la procrastinación, prefiere ir postergando las cosas aunque al final siempre tenga más carga de trabajo.

Tiende a ser muy envidiosa, no puede con el éxito ajeno, piensa que si a la otra persona le va bien entonces a ella le irá mal.

Es individualista, solo piensa en sí misma, busca su bien personal por encima de los demás y le da mucho miedo tener que compartir el éxito.

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Prefiere ir por caminos trazados, que crear uno nuevo y renuncia al primer fracaso.

Una mentalidad perdedora es muy impulsiva, cuando se presenta algún problema, actúa según sus emociones.

Puede ser muy reactiva y con tal de defenderse es capaz de atacar y pisotear a otras personas.

Es muy común que esta mentalidad sufra de ansiedad, ya que se encierra en sí misma y como no sabe vivir se agota mucho por sobrevivir.


Cómo tener una mentalidad ganadora

Infórmate

No olvides que no se trata de la cantidad que leas sino de la calidad. 

No creas todo lo que consumes en la televisión o de otras personas, investiga antes de forjarte una opinión.  

Haz retrospectiva

Analiza qué es lo que te está obstaculizando o retrasando en lugar de impulsarte y motivarte y modifícalo. 

Inspírate de personas con casos de éxito

No se trata de compararse sino de darse cuenta de que si nos lo proponemos y trabajamos en ello, todos somos capaces de lograr lo que queramos.

Responsabilízate de tus acciones

Organiza, anticipa, delega, crea y no pospongas. Solo tú tienes el control de tu camino.

Evita enfrascarte en comentarios negativos o malintencionados de otras personas

Enfócate en tus áreas de oportunidad para crecer pero sin darle tanto peso a la aprobación o reconocimiento de terceros.

Expresa tu gratitud

Te ayudará a liberarte de cualquier negatividad que estés arrastrando e incrementará tu optimismo.  

Visualiza tu éxito

No tengas miedo a soñar y a ponerte objetivos en grande.

La ley de atracción es muy fuerte, todo lo que piensas lo atraes, así que de ti depende lo que consigues.

Recuerda que todo está en la cabeza y para lograr tener una mentalidad fuerte y positiva es necesario salir de tu zona de confort.

De esta manera, cuando las condiciones cambien, tú serás capaz de adaptarte y continuar evolucionando.

Todo se define en la actitud que tienes ante las situaciones que se presenten, cuando decidas jugártela o detenerte sabrás qué tipo de mentalidad tienes.

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