En la entrevista te dio su mejor cara. Se mostró amable, sonriente y dispuesto a hacer de tu estancia en la empresa la mejor etapa de tu vida… Dos meses después ya no lo soportas. Es un jefe tóxico, el peor que has tenido. Se enoja y grita por todo, frena tu crecimiento y detiene el trabajo de todo el departamento.

¿Te resulta familiar? Entonces necesitas poner un remedio a la situación antes de que sea demasiado tarde. Para ello, identifica cuál de estos 4 tipos de jefes tóxicos es el tuyo y combátela con las acciones que te propongo.

¿Empezamos?

 1. El desobligado

Puede llegar a las 10 de la mañana e irse a las 5:30. Se toma dos horas de comida y mil descansos para fumar un cigarro. Cuando se acerca el cierre de mes, es el primero en entrar en pánico porque los proyectos no se han terminado o, peor aún, porque no tiene ni una pista de cómo va el trabajo.

Combátelo con:

¡Proactividad! Sus puntos débiles son tu oportunidad para empezar a crecer. Identifica los proyectos que más descuida y solicita que te los asignen. Mantente al tanto del flujo de trabajo y propón soluciones para los problemas que surjan. Tal vez no te quedarás con su puesto, pero sí añadirás muy buenos logros y competencias a tu currículum para atraer mejores oportunidades laborales.

 2. El explosivo

Si en la oficina hubiera un tablero con la foto del empleado del mes, tu foto estaría ahí siempre. Eres tan productivo y propositivo que serías el sueño de cualquier jefe… menos del tuyo, quien goza de exponerte con toda su furia frente a toda la oficina por errores tan pequeños como que el título del reporte impreso sea de color azul en lugar de verde.

Combátelo con:

¡Astucia! Luego de convivir juntos más de 40 horas a la semana, empiezas a conocer a la gente. Por ende, seguro conoces a detalle todo lo que detona la furia de tu jefe y puedes encontrar una forma de no provocarlo. ¿Le molestan los reportes en PDF porque no sabe cómo poner comentarios? Entonces envíalos en Word. Puede que conozcas la solución para domar a la fiera y todavía no lo sepas.

 3. El ególatra

Las reglas aplican a todos, menos a él. Toma el crédito por todos los logros del equipo… Pero cuando algo sale mal, es culpa de todos, menos de él porque nunca se equivoca. Lo más peligroso de este tipo de jefe tóxico es que se considera el elemento más importante de la empresa y sin su presencia, todo estaría perdido.

Combátelo con:

¡Indiferencia! Evita los halagos innecesarios y prestar demasiada atención a los comentarios del monstruo ególatra, ya que eso solo alimentará su presunción y pésimo comportamiento. Concéntrate en hacer un trabajo increíble y reúne pruebas tangibles de tus logros (documentos), de esta forma no tendrás que depender de la opinión de tu jefe, sino que tu trabajo hablará por sí solo.

 4. El camarada

No es una mala persona, sólo está confundido. Quiere ser tu amigo, pero también es quien debe tomar las decisiones. Este desconcierto frecuentemente lo arrastra a la incompetencia  y termina siendo un molesto compañero (con quien no te sientes a gusto de compartir nada) y un pésimo jefe (que no propicia tu crecimiento).

Combátelo con:

¡Límites! Esclarece hasta dónde pueden convivir como camaradas y a partir de dónde deben mantener la jerarquía. Tal vez tu jefe solo quiere llevarse bien contigo, pero si quieres obtener una retroalimentación adecuada y que se convierta en un mentor para tu crecimiento laboral, entonces tienes que ayudarlo a ‘educarse’ en el bello arte de la convivencia en la oficina.

 

¿Cuál de estos es tu jefe?

Autor: Cristina Pérez

Aprendiz en este mundo cambiante. Creyente del esfuerzo, la constancia y el poder de una historia inspiradora.

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