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Es la historia típica: empezar desde abajo. Y es también una de nuestras mayores preocupaciones cuando nos postulamos a una vacante: ¿la empresa ofrece oportunidad de crecimiento? Incluso fue un hecho confirmado en 2015 por el estudio Workmonitor Q2 de Randstad, en el que el 83 % de los encuestados respondió que están enfocados (en diferente medida) a obtener un ascenso. Pero… ¿ascender es sinónimo de competencia? No.

Todos llegamos a ser incompetentes

Después de analizar diferentes casos, Laurence J. Peter llegó a postular su Principio de Peter, una teoría tan controvertida como interesante y que aplica a todos, traspasando cualquier barrera de tiempo y lugar:

Como individuos, tendemos a ascender hasta alcanzar la incompetencia

Es decir, los empleados buenos en su trabajo pueden tener un excelente desempeño y ser ascendidos. Si tienen éxito en ese nivel, es probable que sean ascendidos de nuevo, y así sucesivamente. Si, por el contrario, se muestran ineficaces para realizar las nuevas tareas, sólo llegarán al nivel en el que se encuentran (puesto definitivo), pues han alcanzado su nivel de incompetencia.

¿Te parece una situación familiar? Seguramente has visto ejemplos de estos casos durante toda tu vida.

De acuerdo con Peter, es difícil encontrar empleados contentos con permanecer en su nivel de competencia; insisten en “elevarse a un nivel que está más allá de sus facultades”.  ¿Qué sucede cuando llegas a este punto? ¿Tienes que permanecer en él? ¿Cómo evitas la incompetencia?

Aplicando medidas

Esta es la situación: has trabajado duro y mereces un ascenso. Cuando llegue la oportunidad, ¡tómala!

El Principio de Peter se dice inevitable, pero al analizar los ejemplos mencionados por el autor, pude notar que existen diversas acciones para evitar la incompetencia propia. Concretamente te recomiendo las siguientes:

1. Evalúa tu desempeño

Fija objetivos por período y observa tu rendimiento. ¿Has llegado a la meta? ¿Qué te falta? ¿Qué más puedes hacer para mejorar?

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2. Reconoce tu responsabilidad

Laurence J. Peter también señaló que las personas incompetentes también pueden llegar a ser conscientes de su propia incapacidad y hasta culpar de ella a otras personas. Evita ser una persona de este tipo y asume tu responsabilidad sin importar que las cosas hayan salido bien o mal. Recuerda que de los errores también se aprende.

 

3. Nunca dejes de aprender

Relacionado con el consejo anterior, complementa lo que sabes y lo que haces. Dormirte en tus laureles sería el peor error que podrías cometer. ¡Crece cada día! Mantén el interés en superarte y trabaja para lograrlo.

Y tú, ¿cómo evitas la incompetencia?

 

Autor: Cristina Pérez

Aprendiz en este mundo cambiante. Creyente del esfuerzo, la constancia y el poder de una historia inspiradora.

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