Seguramente en tu oficina te has topado con alguno de estos colegas, ¡o quizá te descubres repitiendo uno de estos hábitos!

El portal laboral The Daily Muse comparte una interesante infografía que describe las principales características de tus compañeros de trabajo ¿A cuáles reconoces?

1. El pasivo-agresivo. No se queja abiertamente de que alguien en la oficina no trabaja lo suficiente, pero no puede dejar de mencionar lo tarde que él o ella llegó ayer, o la carga ‘impresionante’ de trabajo que tiene.

También puede dejar notas ridículas como ‘Si la cafetera se queda sin agua, por favor llénala y sé más considerado con los demás. Gracias’.

2. El judas. Esta persona pretende ser tu amigo o amiga hasta que te roba tus ideas o habla mal de ti con tu jefe.

Estará al pendiente de cada uno de tus movimientos. Cuando menos te lo esperes robará tus ideas y obtendrá un aumento o una oficina más grande.

3. El sucio. Esta persona suele calentar pescado en el horno de microondas, dejando el desagradable olor en toda la oficina durante toda la semana.

Deja en el horno los restos de los tacos que explotaron, derrama el café, guarda comida echada a perder en el refrigerador y trastes sucios en el fregadero.

4. El loro. La oficina entera evita a esta persona como si fuera una plaga. Tan pronto como abre la boca, sabes que tendrás que soportar 30 minutos de una plática aburrida.

Lo estés escuchando o no, este individuo es incapaz de guardarse ninguno de sus pensamientos.

5. El que delega todo. Tiene la costumbre de delegar tareas a todo el mundo, pero nunca se ocupa de una actividad por sí mismo.

Se pasea por la oficina, preparado para depositar en tu escritorio una gran pila de archivos y demandar que le entregues un reporte antes de la hora de comer. Inexplicablemente tu jefe piensa que es un excelente administrador del tiempo.

 

Infografía: 13 personalidades que encuentras en toda oficina

Fuente: The Daily Muse

 

6. El workaholic. Tienden a ser agresivos e independientes. Ambiciosos, volátiles y rígidos. Siempre son los primeros en llegar y los últimos en irse.

Los workaholics comen, duermen y respiran trabajo y desprecian a las personas que sí tienen una vida.

7. La ruidosa. Es obvio cómo esta persona logra irritar a cualquiera a su alrededor.

Hace ruido silbando, cantando, tarareando, tronando chicle, recibiendo mensajes en el celular, conversando por teléfono, escuchando música con audífonos y de muchas otras formas más.

8. El juntitis. A esta clase de colega le encantaría tener más de una junta diaria los 365 días del año.

Realmente es su actividad favorita, lo puedes imaginar planeando una ‘junta’ para cenar en casa o agendando la lectura de cuento de la noche con sus hijos.

9. La chismosa. Esta persona vive por el último escándalo de la oficina, sea cierto o falso.

Emplea su horario de oficina en discutir sobre los problemas maritales de algún compañero de trabajo, o quién está a punto de ser despedido, quién gana más dinero y quiénes tienen un nuevo romance.

10. El becario ambicioso. Al principio parecía agradable, pero ahora aparece en cualquier momento sobre tu hombro como alimaña.

Es más un dolor de cabeza que una ayuda, y tú estás contando lo días para que sus prácticas terminen y regrese a la escuela.

11. La negativa. No hace otra cosa que quejarse, cualquier cosa es buen pretexto: sus compañeros, la excesiva carga de trabajo, los malos jefes o la empresa.

Sí, ha trabajado en la compañía por años, y lo más probable es que nunca se vaya.

12. El que satura tu mail.  Esta persona se encarga de llenar tu bandeja de entrada de correos irrelevantes.

Aunque se trate de información que solo le interesa a su departamento, una imagen graciosa o la foto de su gato, este individuo se encargará de ‘copiar’ el correo a toda la compañía.

13. El indiscreto. Esta persona no sabe cuándo sus comentarios entran en la categoría ‘Demasiada Información’. Comenta con los demás sobre sus problemas de salud, detalles íntimos de sus citas románticas, sus dramas de pareja, etc.

No importa si su interlocutor se incomoda, este espécimen de oficina no abandona su comportamiento poco profesional.

 

 

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