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Competencias profesionales: ¿cómo son y para qué sirven?

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Las competencias profesionales no son más que las actitudes y habilidades que nosotros mismos desarrollamos en el trabajo, ya sea por aprendizaje previo o por estudios especializados. 


Sí, así de simple: las competencias son todas aquellas habilidades, aptitudes y destrezas que ha adquirido una persona a lo largo de su vida personal, profesional y académica.

Las competencias profesionales son un factor de suma importancia a la hora conseguir un trabajo.

Responsable, puntual, eficaz y trabajar en equipo son algunos de los requisitos que comúnmente solicitan en los trabajos.

No se tratan de peticiones extra ni de palabras relleno que complete la vacante, estos requisitos son las competencias profesionales que solicita la empresa al candidato para ocupar el puesto en cuestión.

Es decir, estamos hablando de habilidades, conocimientos, destrezas y comportamientos que entran en juego en la ejecución de una determinada actividad laboral.

Clasificación de las competencias profesionales

A continuación te mostramos cómo se estructuran las competencias profesionales y el significado de cada una:

Competencias base

Las competencias básicas deben haber sido alcanzadas al final de la niñez, esta es la etapa obligatoria de enseñanza donde la persona se prepara para la vida adulta, pero también deben seguir perfeccionándose a través de las nuevas experiencias. Por ello, la vida se entiende como un proceso de aprendizaje contínuo.

Las competencias de base son los conocimientos básicos que permiten poder acceder a un trabajo. Algunos ejemplos de estas competencias son el conocimiento de la lectura, el dominio de la lengua materna, el conocimiento de una lengua extranjera, competencias básicas en matemáticas o técnicas para la búsqueda de empleo, por ejemplo.

Se han establecido como competencias básicas las siguientes:

Competencia lingüística. Uso del lenguaje oral y escrito como vehículo de aprendizaje, control de conductas y emociones.

Competencia matemática. Utilización de los números, operaciones básicas, símbolos, formas de expresión y razonamiento matemático para la creación, interpretación y comprensión de la realidad.

Competencia interacción con el mundo físico. Mostrar cuidado y respeto por el mismo para procurar su mejora y preservación como forma de mejorar las condiciones de la vida propia y la del resto de los seres vivos.

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Competencias técnicas

Las competencias técnicas hacen referencia a las competencias adquiridas después de haber realizado una formación específica y son exclusivas de un puesto de trabajo en concreto. Por ejemplo, una persona que se haya formado en cocina, tendría que haber adquirido unas competencias técnicas como el uso de los cuchillos, técnicas de cocción de los alimentos o organización de una cocina. Estas competencias son diferentes en cada profesión y normalmente se adquieren realizando una formación específica.

Competencias transversales

Son un conjunto de conocimientos, aptitudes y habilidades que se ponen en práctica en un entorno laboral, y que se pueden generalizar en cualquier tipo de trabajo, no son específicas de una profesión

Las competencias transversales sirven para desarrollar cualquier empleo y se han adquirido en diferentes contextos (laborales o no).

Algunas competencias transversales son: trabajo en equipo, orientación a resultados, capacidad de planificación, resolución de problemas, etc.

Veamos más a detalle cada una de estas competencias transversales:

Trabajo en equipo. Según el Informe Infoempleo-Adecco, esta es la competencia transversal que ocupa el primer lugar entre las más demandadas.

Orientación a resultados. Especialmente necesaria en la realización de proyectos en crecimiento, donde los tiempos no están suficientemente delimitados, pero hay que llegar a una fecha tope de realización.

Capacidad de gestión y planificación. Dividir en tareas para establecer un orden de prioridades y un reparto funcional de los recursos.

Resolución de problemas. Las áreas profesionales dedicadas a la innovación o con una carga importante de imprevistos presentan retos continuos. Ser resolutivo será una cualidad especialmente valorada en estos casos.

Habilidades comunicativas. En concreto, se solicita para puestos donde se trate con el público, con proveedores o con clientes, o en los que se haga alguna labor de difusión o de formación.

Adaptabilidad o tolerancia al cambio.  En este tipo de ámbitos se tendrá en consideración que el profesional sepa adaptarse ante cualquier cambio, incluso si son imprevistos.

Iniciativa y proactividad. En puestos de responsabilidad o dirigidos a profesionales independientes, es importante la predisposición a iniciar acciones sin que necesiten ser impulsadas desde fuera.

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Y tú ¿qué competencias profesionales tienes?