Prácticas que detienen tu libertad financiera. ¿Reconoces alguna?

¿Eres de los que quisieran que la quincena durara 3 días? ¿En cuanto tienes dinero se te queman las manos?  Si se te hacen conocidos estos (malos) hábitos financieros, entonces es momento de pensar en una estrategia que ayude a tu cartera y te permita disfrutar tu dinero de una forma más sana (o sea, sin deudas).

 

 1. Te das muchos “gustitos”

Mucho se ha hablado de lo perjudicial que puede ser el gasto hormiga para tu economía. Y sí, es real. Esos 60 pesos que gastas en café cada día al final del mes suman ¡1800 pesos! ¿O qué me dices de esa nueva carcasa para tu smartphone? ¿Realmente era necesaria?

Solución:

Identifica esos gastos que parecieran inofensivos y evítalos. Puedes hacer una bitácora de todo lo que compras en una semana para conocer cuáles tendrías que eliminar inmediatamente si quieres que tus finanzas mejoren.

 

 2. El tarjetazo es lo tuyo

“Es que estaba en promoción” o “Lo pago a 24 meses y ni cuenta me voy a dar” son dos de las más grandes mentiras que te harán ahorcarte en deudas con la tarjeta de crédito. ¡Recuerda que no es dinero extra!

Solución:

Utiliza la tarjeta sólo para los gastos que valgan la pena. Si no es opción, entonces conoce tu ciclo de crédito (es decir cuándo será tu fecha de corte y tu período de pago) para que puedas planificar tus pagos mensuales.

 

 3. Eres víctima de las rebajas y los descuentos

Es un cuento conocido: se te ocurre pasar la tarde en un centro comercial y, al caminar enfrente de tu tienda favorita, no dejas de ver el escaparate lleno de etiquetas que anuncian “grandes descuentos al interior”. ¡Es una trampa! Como lo dice Sofía Macías, autora de Pequeño cerdo capitalista, no estás ahorrando, sino “gastando con descuento”.

Solución:

Visita los centros comerciales únicamente cuando necesites ir. Si de plano es inevitable, entonces puedes optar por hacer una lista de lo que vas a comprar o evaluar si es algo que necesitas y vale la pena.

 

 4. Lo mismo, pero más caro

Luego de ver tres veces en la tienda ese blazer azul padrísimo, decidiste que te estaba esperando, así que vuelves al día siguiente, te lo pruebas (te luce increíble) y lo compras. ¡Pero oh sorpresa! Al entrar a la tienda de al lado, hay uno igualito, que cuesta $500 menos y, además, la tela es de mejor calidad. Te das de topes, pero no es la primera vez que te pasa… y tal vez no será la última.

Solución:

Evalúa tu presupuesto y sé realista. Compara precios y compra lo que realmente puedes pagar sin sufrir. Hoy en día la mayoría de las tiendas y marcas están entrando al e-commerce, así que puedes utilizar esa información disponible para hacer una compra inteligente.

 

 5. ¿Plan de ahorro? ¿Yoooo?

¿Has dicho alguna de estas frases?

  • “Es que no me alcanza el dinero”
  • “El dinero es para gastarse”
  • “Yo no puedo ahorrar”

¡Entonces estás muy equivocad@! Ahorrar no significa privarte de cosas y tampoco quiere decir que llevarás una vida extremadamente austera. Se trata de disciplina y de saber que estás aportando para un bien mayor: ¡cumplir tus objetivos!

Solución:

Define tu meta de ahorro ¡y cúmplela! Si sólo “ahorras” lo que te sobra cada mes, entonces no llegarás a ningún lado. Lo más importante es que te formes un hábito, y para lograrlo, puedes empezar por un método tan rústico como meter $10 diarios a un cochinito de barro que te impida sacar el dinero cuando te urja gastar.

 

Autor: OCCMundial

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